Un Llamado Desde El Corazón De Dios

Un llamado desde el corazon de Dios

Para entender la naturaleza del llamado de Dios, recordemos lo que dice Hechos 13:47 “Porque así nos ha mandado del Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a finde de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” y es ahí donde empieza ese llamado desde el corazón de Dios a cada uno de sus hijos.

En Jueces 6:12-16, cuenta la historia de un hombre “Gedeón” que, hacia parte del pueblo de Israel, cuando este estaba en manos de los madianitas, y así como Gedeón a veces desacreditamos la de lo que Dios puede hacer en nosotros, en nuestra vida y con nosotros. Pero Gedeón lucho con la certeza de que Dios estaría con él. Es por razones como esta que no hay excusa para servir a Dios, si Dios nos ha escogido es porque ha hallado gracia en nosotros, es porque además ve las capacidades y fortalezas que hay en nosotros, porque Él mismos nos ha dotado de dones y talentos.

En Juan 15:16 “No me elegisteis vosotros a mí, si no que yo os elegí a vosotros, y os he puesta para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca…” Esto quiere decir que estamos en el corazón de Dios, Dios no se equivoca por que sus planes son perfectos y añaden esperanza a nuestra vida. De esta manera somos escogidos por Dios para que seamos instrumento y llevar su mensaje hasta lo ultimo de la tierra.

¿Cómo podemos entonces nosotros responder a este llamado?

  • Acerquémonos mas a Dios
  • Dispongámonos a permitir ser moldeados por Él. Mateo 4:18-22
  • Promulguemos el mensaje de salvación que un día nos llego a nosotros y nos perdonó, nos sano, nos libertó, nos dio un propósito. Hay gran necesidad de escuchar este mensaje.
  • Seamos conscientes de que dios va cono nosotros, la abundancia de promesas de que Él cumple esta en su palabra Éxodo 3:12

De esta manera cumpliremos el propósito de papa Dios con el llamado que nos hace:

  • Transformar vidas
  • Que le creamos a Él
  • Que llevemos las buenas nuevas
  • Salvar a los perdidos
  • Avanzar a la meta. Filipenses 3:14