El Anhelo De Dios

El deseo de Dios

3 Juan 1:2Amado yo deseo que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud como prospera tu alma” Cuando este versículo dice “Que seas prosperado en todo” habla espiritualmente y materialmente. Sin embargo, podemos mirar hoy nuestra vida y preguntarnos ¿Cuánto hay en nosotros que no nos deja prosperar? Es necesario hacernos esta pregunta ya que la prosperidad empieza dentro nosotros. Cuando identificamos aquello que nos impide avanzar en la vida de bendición, podremos aún más entender el propósito que Dios nos ha dado, para que sobreabunde en nosotros la prosperidad: Amar a Dios y servir al mundo.

En Mateo 6:33 “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” nos exhorta en amor, a lo que debemos hacer, porque cuando nos dedicamos al servicio y a lo que Dios nos ordena en su palabra, estamos cumpliendo ese anhelo de Dios, y es que nuestra alma sea saludable, que cumplamos nuestros sueños conforme a su voluntad, pero principalmente el anhelo de Dios es que le amemos. Obedecer es una de las principales actitudes, con la que demostramos a Dios que le amamos, deleitándonos en su amor, en su presencia con gratitud de ver cumplidas las peticiones de nuestro corazón, como lo dice Salmos 37:4. Esto significa entonces que disfrutemos del amor de Dios, estando en su presencia por medio de la oración, uy no vivir en el afán de obtener una respuesta inmediata y menos estando turbados en su presencia, recordemos en este tema la enseñanza que nos da la historia de Martha y María en Lucas 10:38-42 “Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. Con esto entonces, ¡qué parte escoges tú?

El anhelo de Dios, es que le amemos como dice su palabra en Mateo 22:37 “Amaras al Señor tu Dios, con toda tu mente, con toda tu alma y todo tu corazón”