En esta oportunidad, empezaremos por preguntarnos ¿me estoy esforzando por ser cristiano? Mateo 16:21-28.
Para recibir todo lo que Dios tiene para mí, debo entender que una cuota de sufrimiento debe ser entregada por mi como lo hizo Jesús. Debemos tener la perspectiva de Dios y no a nivel humano. La destrucción del mundo viene por el nivel de fe que el mundo vive. De esta manera es así como empezamos a ser conscientes que la mejor inversión que podemos hacer es en Jesús, en conocerlo a Él, en vivir el propósito de Él en nosotros, de seguir el legado y la Gran Comisión que Él inicio hace más de 2000 años.
Esto nos lleva a pensar de qué lado estamos, por lo que debemos meditar:
- Dar amor como lo hizo y como lo hace aun Jesús, dar incluso nuestra vida, y no solo materialmente hablando, si no dar esa milla extra por las vidas que necesitan una palabra de vida o un mensaje de perdón.
- No nos de miedo arriesgar, si el miedo viene a su pensamiento invite a la fe.
- Lucas 11:23 “El que no es conmigo, contra mi es, y el que conmigo no recoge, desparrama”
- A Jesús lo seguimos todos los días, el cristianismo lo vivimos diariamente.
- Dios solo quiere nuestra vida, alma y corazón para colocar en nosotros el querer como el hacer.
- No se trata solo de buenos deseos, solo con promesas no movemos el cielo.
- Estamos llamados a una vida de fe y de acción
