Durante todo el mes de septiembre hemos tenido como referencia el apartado de la Biblia de Hebreos 12: 1-6, y en esta ocasión precisamente hablaremos de: “en quien debo tener puesta mi mirada”. Cuando quitamos de nosotros el pecado que nos hace tropezar y corremos con perseverancia, empezaremos a entender Dios qué quiere de mi… Quiere que nazcamos de nuevo, pero espiritualmente hablando, y esto se materializa cuando recibimos a Cristo en nuestra vida, entender que Él quiere reinar siempre en nuestro corazón.
La relación con Dios no puede volver una rutina o una costumbre, siempre debemos ir más allá para vivir cosas nuevas en el amor de Dios, por lo que debemos pensar en construir una vida de oración, por lo que no debemos tomar a la ligera la disciplina del Señor en nosotros.
Dios nos llama a ser disciplinados, en la búsqueda personal de Él para poder experimentar una verdadera sanidad del pasado, esto basado en su palabra Efesios 2:22 “En quien vosotros también somos juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Cuando tenemos nuestra mirada puesta en Jesús, entendemos que cuan grande es Dios, así mismo es su amor. Pero para lograrlo debemos tener una vida de oración, lograr una oración correcta y justa delante de Dios.
- ¿Cuánto tiempo estoy dedicando a orar? Mateo 26:40 “vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”. Esta palabra nos hace reflexionar en que nuestra oración debe durar al menos una hora.
- La perseverancia en la oración. En la parábola de la viuda y del juez injusto dice Lucas 18:1-8 “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar…” Es decir, ser perseverantes en la oración y nunca darnos por vencidos, porque Dios no tardará en respondernos, Él responderá en el momento correcto.
- ¿Con qué actitud acercarnos a Dios? Cuando nos acerquemos a Dios, debemos hacerlo con respeto, reverencia, un corazón limpio.
Este tema, nos lleva a reflexionar en que una vida de oración nos permitirá tener la mirada en Nuestro Señor Jesucristo, porque satanás huye de un cristiano que ora con humildad y perseverancia, Santiago 4:7 “Someteos pues a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros”
