“Mis hijos te rendirán culto; las generaciones futuras te alabarán, y los que nacerán después sabrán que tú eres justo y que haces grandes maravillas”. (Salmo 22:30-31)
INTRODUCCIÓN:
De generación en generación se van definiendo hombres y mujeres en quienes la fe, la fidelidad, la santidad, el servicio, les constituye Hijos con una identidad de bendición y de bienestar para los demás.
Nuestros hijos también son parte de los escogidos por Dios y nuestras generaciones futuras oirán de las maravillas del Señor.
A los que aún no han nacido les contarán de sus actos de justicia; ellos oirán de todo lo que él ha hecho.
Isaías 54:13 “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y se multiplicará la paz de tus hijos”
Ellos requieren recordar algo que nosotros hicimos y ellos lo puedan seguir haciendo.
- Yo ví a mi Padre de rodillas orando, cuando antes nunca lo había visto.
- Mi madre oró por mi cuando estaba angustiado y tuve paz.
- Mis Padres me enseñaron a perdonar.
Para llevar a nuestros hijos por el camino de la excelencia, tenemos que apropiarnos de las promesas de Dios.
En Isaías 44:3 nos dice: “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos”.
