Los seres humanos lo aceptemos o no, somos el resultado de la herencia genética y el ADN de nuestros padres, y esto es imposible de revertir o cambiar.
A algunos de nosotros nuestros padres no nos dejaron la herencia o el mejor ejemplo que hubiéramos querido tener, y tristemente la imagen paterna solo traen a la memoria fugases momentos de su presencia, y en el peor de los casos son recuerdos tristes de padres ausentes, irresponsables, insensibles, paralíticos emocionales y cosas peores. Tenemos que decir que en nuestra sociedad la palabra PAPÁ en la gran mayoría de los casos no está asociada con el mejor legado y ejemplo.
Lo anterior, tenemos que decir, deja un profundo vacío, o herencia de maldición que solo hay una manera de combatirlo y cortarlo y es obedeciendo el único mandamiento con promesa de la palabra de Dios “honra a tu padre,” de lo contrario estarás condenado a repetirlo, pues está en tu ADN.
