Una Batalla Perdida

Una batalla perdida

¿Si Dios está conmigo, quien contra mí? Con esta consigna además debemos vivir siempre conforme a las cosas del cielo. Romanos 21:21 “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” ya que en el mundo o que vemos es pagar al otro con la misma acción, mal con mal.

Con esta introducción pensemos en cómo debe ser el comportamiento de un cristiano en un mundo corrupto, donde diariamente se viven batallas donde el enemigo intenta dañar la fe del cristiano.

Gálatas 5:16-17, nos enseña sobre el dejar que el Espíritu Santo nos guie y no dejarnos llevar por el impulso de la naturaleza pecaminosa, aunque hay una lucha de la carne y esta naturaleza, pero debemos asegurarnos que en esa lucha siempre estemos del lado de Dios.

Para estar del lado de Dios, en cada batalla en un mundo corrupto:

  1. No podemos vivir en función de lo que dice el mundo, aunque parezca imposible, la manera que Dios tiene para nosotros.
  2. ¿Cuál es la actitud correcta que debemos tener hacia la autoridad?
  • En Romanos 13:1-3 La palabra de Dios nos dice Toda autoridad por Dios ha sido puesta y a Dios rendirá cuentas esa autoridad.
  • Venciendo lo malo que hay en mí, la lucha interna contra la naturaleza pecaminosa, actuando siempre como dice una de las enseñanzas de nuestros Señor Jesucristo “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
  • No maldecir las autoridades. Romanos 13:4-6 nos recuerda que los impuestos sostienen el sistema.
  • Saber que el problema no está en las personas si n en la ausencia de Dios en el corazón de las personas.
  1. La palabra de Dios se cumple en nosotros cuando damos amor así parezca difícil o imposible.

Como hijos de Dios, como verdaderos cristianos debemos permanecer en oración “Enséñame a hacer lo bueno para vencer lo malo que está en mí. No es por los demás, no es por el mundo, es porque Tú estás en mí y soy testimonio de Ti. Ayúdame a vivir de la manera que me enseñas en Efesios 6:7: ‘sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres’. Porque a Ti sirvo, por Ti vivo y contigo mi vida tiene sentido. Si Tú estás conmigo, ¿quién contra mí? Pero si vivo lejos de Ti, será una batalla constante y perdida. Todo lo que hago, Señor, quiero hacerlo conforme a Tu palabra, como dice Colosenses 3:17: ‘Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él’. Que cada día mi vida refleje Tu amor, que mis acciones glorifiquen Tu nombre y que nunca me aparte de Tu voluntad. Amén.”