Éxodo 5:1 “Después Moisés y Aaron entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto”. En este momento Faraón no quiso dejar que el pueblo de Israel saliera al desierto hacer fiesta para alabar a Dios, de lo contrario le puso más trabajo; esto mismo pasa hoy en día cuando queremos buscar más de Dios e ir alabarle.
Esto claramente dice que Dios siempre nos sacará del desierto donde estemos esclavizados, y nos llama a salir de ese desierto y hacer fiesta como lo hizo con su pueblo Israel. Así como Moisés saca al pueblo de Israel de Egipto, Jesucristo es nuestra solución para el salir del Egipto en el que el mundo vive hoy.
El mundo quiere ofrecernos cosas parecidas a lo que nos ofrece Dios, pero nunca podrá darnos lo que Dios nos da. Pero Dios si quiere que seamos prósperos y bendecidos y está dispuesto a darnos todo:
Salud, economía, riqueza espiritual, matrimonio, hogar, alimento, amor, empresa, vacaciones… Recordemos que prosperidad, es poder disfrutar de lo que Dios nos ha dado, pero para ello debemos tener visión de lo que queremos.
¿Qué debemos hacer para vivir esa prosperidad que Dios quiere darnos?
- Visualizarnos en función de nuestros objetivos con fe y conforme a la voluntad de Dios: Anhelemos ser ricos y ser prosperados de la mano de Dios. “Rico no es el que mucho tiene, si no el que menos necesita”
- Arrancar de nosotros toda mentira e idea errónea que nos aleja de la prosperidad que Dios tiene para darnos:
- Dios ama a los pobres, por eso debemos renunciar a la riqueza.
- Debemos renunciar a la riqueza para ser buenos.
- El dinero es del diablo.
- La plata daña el corazón.
- El diablo es rico.
- Entender que Dios quiere que seamos ricos: Es necesario conocer las siguientes Verdades que debemos vivir:
- Ser prudentes y no afanarnos para buscar riqueza.
- Debemos bendecir nuestro dinero por medio del diezmo.
- La riqueza pertenece a Dios.
- Hay dinero que no tiene bendición.
- El dinero es la raíz de todos los males.
Veamos estos puntos a través de la palabra de Dios.
- Genesis 24:34-35: Dios enriqueció a Abraham, no porque fuera obediente, sino porque Dios quería que Abraham fuera prospero.
- Salmos 112:1-3: Consecuencias de mi relación con Dios deleitándome en su palabra.
- 1 Crónicas 29:12: Toda riqueza de la mano de Dios procede.
- Daniel 4:17: A quien Dios quiere dar, da; a quien Dios quiere prosperar prospera.
- Proverbios 10:22: La bendición de Dios enriquece y no añade tristeza con ella.
- 1 Timoteo 6:9-10: El amor al dinero es la raíz de todos los males. El desespero lleva a la tentación. Debemos ser sabios y prudentes y no codiciosos (desear desmedidamente la riqueza de otros) porque se extravía de la fe.
- Lucas 14:28-30: Planear lo que queremos y realizar un presupuesto, visualizándonos para dónde vamos.
